Voy a sacar un rato a mi perro a pasear que está como una moto. Tenía tantas ganas de tener un perro! Se llama Gordi, está adolescente perdido y con la hormona por las nubes, corre, salta, tira…es pesadísimo pero muy bueno, lo adoro!.  Vaya, por ahí viene otro perro, pfrr, Gordi no ladres, no ladres no ladres… “Woff!” ladra dando un salto, ooghh!.

La verdad que a mí, que soy tutora novata, me da un poco de miedo que se acerquen mucho porque no tengo claro qué va a pasar, me da mal rollo, así que voy a dejar que se acerque a poquitos agarrándolo bien por si acaso, voy a tirar de la correa hacia mí y le dejo como a un par de palmos del otro perro, yo creo que así está bien, controlao.

Gordi se pone más nervioso por la situación tan tensa y se empieza a frustrar al no poder acercarse, presentarse y oler a su manera por lo que comienza a tener un comportamiento muy ansioso y elevado, tanto que parece que se va a comer al otro.

WOFF WOFF WOUFF!!! de pronto ladra de nuevo pero esta vez por la sobreexcitación que la misma tutora le está creando. Al ladrar y verle tan alterado la dueña del otro perro se asusta, aparta al suyo y un grito seco y alto: “Ehhhh!!”… muy desagradable la verdad. La tutora de Gordi se decide a tirar con más fuerza del perro para apartarlo de esa situación pero no la hace el menor caso…

A ver si dando una voz consigo algo: “NO! NO! Muy mal Gordi, y bla bla bla…!” nada, pero qué le pasa!!!, me estoy poniendo de los nervios ya, qué ansiedad por favor! Calla ya Gordi!!!

Gordi ve a su dueña ladrando con él (lo que para nosotros son gritos, para gordi son ladridos), y la siente en un estado de ánimo muy feo;

”ey, aquí pasa algo malo!, tengo que apartar a ese perro y a esa mujer (se acaban de convertir en un peligro real para el perro), no hay más que ver a mi dueña, qué hago? Voy a ladrar más yo también…woff woff!!! Toma ya! la dueña peligrosa con su peligroso perro se aleja y mi dueña empieza a relajarse, bieeeen bien. Vaya esto lo he hecho genial, me lo apunto, la próxima vez que los vea estaré preparado y alejaré más rápido y más fuerte”.

Resultado: la has liado parda.

  1. La tutora A ha mal-aprendido que Gordi es la mar de incontrolable y agresivo, y ya no dejará que su perro se acerque. También lo comentará con otros vecinos perrunos del  barrio no sea que Gordi se quiera comer a otros.
  2. La tutora B se ha asustado por no saber cómo reaccionar ni cómo controlar la situación, ha causado una situación catastrófica, ha generado en su perro un aprendizaje incorrecto y lo peor, ha perdido la confianza en Gordi. Si ya la costaba dejar que sociabilizara de manera natural, ahora no va a dejar ni que se acerque ni a esos dos palmos ni a 5 metros sin demostrar miedo e inseguridad.
  3. El perro, Gordi, al haber aprendido una respuesta funcional ante un momento que para él ha sido peligroso (aunque evidentemente no ha entendido por qué), tenderá a repetir esa reacción, y al ver que su tutora cada vez se siente más insegura y con miedo, entenderá que la situación cada vez es peor y no esperará a que pase algo, se adelantará a la situación reaccionando a tiempo.

Pero recordemos, qué quería Gordi? SOLO QUERÍA SALUDAR, CONOCER, VALORAR…

Esto es solo un ejemplo, evidentemente hay un montón, pero cuando hay desconocimiento, somos unos crack al crear los problemas de convivencia con nuestros perros.

Si tienes un perro, tienes una responsabilidad, y no debes dar las cosas por sabidas si realmente no sabes, porque influyes en la vida de tu perro y en el perro que tienes al lado también.

Aprende por él, aprende por ti y aprende por otros.

Eva Marcos, Proyecto Perrete

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